Festival de Viña del Mar: cuatro momentos de rebeldía

“Recuentos y recuerdos. “No podemos vivir sin Viña” decía Julio Cesar Rodríguez promocionando su programa. “Libertad y democracia para Venezuela” decía Martín Cárcamo en un escupo que lanzó en medio de la Quinta Vergara el año pasado, y que ahora está a punto de caerle en el rostro con toda la fuerza de la historia”.

POR: Mauricio Tapia Rojo

“Viña” siempre ha sido político. Siempre ha omitido cosas o tapado otras. Siempre alguien se escapa de ese brilloso status quo y desordena el gallinero de los productores. Siempre aparecen en los programas conmemorativos del festival, algunos suaves empujones que le han regalado algunos artistas a la autoridad de turno.

Pero en la historia reciente tenemos una serie de joyitas que quedaron en la memoria y otras que vale la pena volverlas a recordar. Petinellis cantando El Pueblo unido en el año 2004. Congreso llevando poleras que decían “Libertad a los presos políticos”. Charly García comenzando Demoliendo Hoteles con un “Yo que crecí con pinocho” el 2003. Residente, con la consigna de Fuerza Mapuche escrita en la espalda, llevando al escenario a Inti Illimani Histórico y a Camila Moreno para cantar Latinoamérica el año 2011. Me gustaría destacar cuatro momentos, sin intencionar un ranking ni nada, en los cuales se incomodó de cierta forma el ambiente festivalero.

PAMELA JILES ENTREVISTANDO A LOCOMÍA EN 1992.

Locomía es uno de esos fenómenos culturales rarísimos que calan hondo en la población. Era una especie de boy band española de cuatro jóvenes que vestían estrambóticos trajes que se asemejaban a los toreros. Los guapos muchachos españoles bailaban al ritmo de sus canciones con unos también estrambóticos abanicos.

Musicalmente locomía era terrible New Wave. Una mezcla entre The Pet Shop Boys, los temas ochenteros de Maddona e incluso algo Depeche Mode. Los bailes eran amanerados, su estética era glamorosa y cuidada y sus letras eran bastante sugerentes. Eran evidentemente gays y la cultura patriarcal, incuestionada en esos momentos, hacía mofa de la banda a través de los humoristas de la época. Pese a todo esto Locomía fue un éxito y terminaron fichados para el certamen de Viña 1992 a cargo de TVN. En uno de estos programas satélites, en los que generalmente el canal oficial entrevistaba exclusivamente a los artistas, Locomía fue entrevistado por la joven reportera Pamela Jiles quien comenzaba a mostrar su mordaz estilo.

Primero Pamela los incomoda preguntándole por sus “medidas”. Los chicos se la sacan bien y responden talla, altura y peso. Jiles contrataca con una pregunta sutil y aparentemente inocentona “¿Qué pasa con las novias?”. Esta es más difícil. Los chicos responden que su “principal amor es el trabajo, es locomía” otro de ellos responde “Somos muy jóvenes”. Pamela contraataca una vez más y les pregunta sobre “El tema que más se comenta sobre ustedes. El tema de la posible homosexualidad” Bomba. Los chicos responden puras hueás.

“Hay personas que consideran que su vestuario es muy femenino”. SÍ, responden ellos, su estilo es renacentista medieval futurista “Problamente hay muchos hombres que les gustaría vestirse como ustedes y no se atreven” Se abre el tema de conversación. Pamela lo logra y ya tiene a la audiencia pensando en la identidad sexual en 1992. “Hay letras de sus canciones, por ejemplo tu puedes cambiar mi sexo, dame tu cuerpo, deslúmbrame con la lengua”.

Las respuestas sobre las letras no tienen sentido alguno y es hora de volver al estudio, ahí un evidentemente molesto Juan Guillermo Vivados y una boquiabierta Katherine Salosny no saben qué hacer. “Invitalos al estudio y que estén tranquilos porque las preguntitas que les vamos a hacer son más suaves de las que usted le hizo.”– dice incomodo Juan Guillermo.

FELIPE AVELLO, REY DEL GENITALIDAD

Ahora en la televisión todos se pelean por tener unos minutos a Felipe Avello, luego de que fuera despedido de casi todos los canales de le tv chilenos. Felipe era un personaje incómodo que jugaba en el borde de lo permitido en la pantalla chica. Para algunos un genio, para otros uno loco lindo y para unos pocos, y muy poderosos, un ser detestable.

El año 2007 Felipe Avello fue contratado por Canal 13, en aquellos años en manos de la iglesia católica, para la temporada estival siendo parte del programa “La Movida”. En aquellos años eran los años del llamado “destape” y el piscinazo de la reina era cada vez con menos ropa y la prensa certificaba y disparaba sus flashes directamente al culo de la monarca de turno. Por algo que no recuerdo ese año se realizó la votación por “El Rey del Festival” y Avello se quedó con la presea. Nos regaló este discurso:

“Entramos directo al siglo XXI. Con este gesto damos por finalizada la transición y entramos a la democracia. Lamentable aún hay resabios de la época dictatorial. Allá la gente del programa la movida está prohibiendo que yo muestre mi genitalidad, una genitalidad sana (…) Sin embargo Canal 13 me está coartando”.

El pececillo se lanza a la piscina y bajo ella se quita la zunga gritando “Benedicto XVI cúbrete con tu velo” bajo contrato con el canal católico. Contrato que se terminaría en las horas siguientes. “Es un día histórico”, dijo después de salir de la piscina.

LOS PRISIONEROS 2003

Luego de su esperado regreso la banda de González, Narea y Tapia fue rápidamente fichada para la versión del año 2003 del Festival de Viña del Mar. Tremendo acierto para la producción, en aquel año a cargo de Canal 13, que terminó pasando más de un mal rato. González llegó on fire. Le tiró palos a todo el mundo, desde al ejército chileno hasta George W Bush, quien en ese minuto invadía Irak.

La prensa hasta el día de hoy califica el show de Viña 2003 como uno de los más polémicos de la banda. Por ejemplo entre medio de “Latinoamérica es un pueblo al sur de EEUU” Gonzáles nos dice: “Yo amó al hermano argentino, yo amó al hermano Boliviano, yo amó al hermano peruano y al que le moleste puede lamerme el ano”. O cuando canta “El Baile de los que sobran” agrega “Para qué el colegio, Para atormentar a los niños. Para obligar a los niños de la escuela D- 5967 a ser esclavos y ser obreros. Para obligar a los niños del Saint George y del Eagles a ser gerentes y a ser abogados. No les preguntan que quieren ser” pero definitivamente el peak de las críticas de González se pudo escuchar en la canción “Sexo”:

“El curita con el sermón. El curita con la censura en cierto canal de televisión. El señor no puede hacer la propaganda del condón. El parece que quiera que todo el mundo muera de sida. El curita con el sermón… sexo. El curita con el sermón… sexo. El curita hablando del amor de Jesús, pero cuando torturan y matan se queda callado. Esos que mataron eran comunistas anticristianos. Esos a quienes torturaron tenían vacías de armas las manos”.

Al día siguiente quedó la cagá. Canal 13 estaba furioso. Cristián San Miguel, director de la versión 2003, dijo: “Estábamos preparados, pero no para que en la primera canción nos insultara a nosotros mismos. Son muy especiales, pero ellos son responsables de las cosas que ellos dicen. Lamentablemente usan un show tan hermoso y tan bueno para su discurso: pero, uno esté o no de acuerdo, musicalmente son buenos”.

El regreso mordaz de Los Prisioneros marcaba su segundo acto sacrílego al culto de la TV chilena. El primero fue en el cierre de la Teletón donde le dedico “Quieren dinero” a los poderosos de siempre.

DINAMITA SHOW 1996

Nunca antes el pueblo había estado tan presente en el empalagoso escenario de Quinta Vergara. El Flaco y el Indio marca el triunfo de la galería, de la gente que se colaba en el cerro a ver a los artistas. En los noventa Dinamita Show cambió los límites de humor con una rutina cargada al absurdo y la teatralidad y lo popular. Algo de Chaplin, algo de Chespirito y algo de gore. Porque sí, las historias del Flaco implican mutilaciones, gritos y sangre, pero todo llevado todo a tal límite de lo absurdo que hicieron reír a carcajadas al público y a los televidentes. El triunfo del flaco y el Indio también es un triunfo popular.

El Indio corrige al Flaco por su “lenguaje vulgar” argumentando que no lo van a entender, a lo que el Flaco responde con si clásico “Qué naaah”. Es más, en medio de un carrusel de chistes sobre el amor, Paul Vásquez ofrece a lo Rodrigo Lira su disposición para encontrar el amor y se describe “Mi nombre es Paul, tengo 28 años y soy súper fácil y virgen. Soy de signo acuario y represento a Belloto Sur” Chiste que solo pudimos entender los pobladores del valle del Marga-Marga.

Cuando el flaco dice ese chiste en la casa todos estábamos sorprendidos de que nombrara el lugar donde vivíamos. Recuerdo que mi mamá me contó que El Flaco vivía en sector de Las Rosas y se dedicaba a pintar ventanas con stencil navideños. Con 40 puntos de ratting y confirmando una segunda noche Dinamita Show logró democratizar un espacio blindado por el glamour cuma del Festival de Viña del Mar.

2

Cuatro automóviles arden en el frontis del Hotel O’Higgins. El aire de las bombas se debe sentir por la Avenida Valparaíso. Viña del Mar de los cerros baja marchando hacia la Quinta Vergara. El intendente Martínez fuma detrás de unas vayas papales gigantes. Pareciera que la música de Evangelion sonara de fondo. Un ángel puede aguarles la fiesta.

Pensar que hace pocos años atrás esto era impensado. Ahora donde hay fuego y humaredas, antes había grupos de fans furiosos esperando ver por un microsegundo a sus ídolos. Viña colapsa cada verano. Los tacos son más infernales que de costumbre. Los famosos se apropian de las playas y las puestas de sol y el respetable público tras las rejas disfruta de sus comentarios. La alcaldesa se pasea por cada programa hablando de lo mucho que le gusta Luis Miguel. El concejal Andrés Celis llega de la cintura de una modelo esbelta y rubia que acapara todas las miradas de la gala. Las invitadas a la alfombra roja hacían modelar sus dedos para que todos pudiéramos ver sus joyas. En el fondo un grupo grita exigiendo servicio de alcantarillado. Programas especiales. Recuentos y recuerdos. “No podemos vivir sin Viña” decía Julio Cesar Rodríguez promocionando su programa. “Libertad y democracia para Venezuela” decía Martín Cárcamo en un escupo que lanzó en medio de la Quinta Vergara el año pasado, y que ahora está a punto de caerle en el rostro con toda la fuerza de la historia.

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