14 de febrero: lo personal es político, hablemos de amor

“¿Cuántas mujeres han muerto por creer que sus femicidas podrían cambiar a través del amor y que ellas debían amarlos pese a los malos tratos, bajo esta idea casi dogmática?”

 

Por: Constanza Pradenas Ossandón

Otro 14 de febrero y el auge del movimiento feminista en Chile nos invita a reflexionar y cuestionar como establecemos nuestros vínculos amorosos con un otro, como nos conectamos con nosotras mismas y como el amor romántico se ha convertido en la antesala de cada femicidio en nuestro país.

Y es que ya lo planteaba Kate Millet en el feminismo radical de la segunda ola, la mujer no puede dejar de ser consciente de que la opresión se ejerce en y a través de sus relaciones más íntimas, como la relación con su propio cuerpo, donde el patriarcado se ha interpuesto en la concepción que tenemos de nosotras mismas y la libertad de nuestros derechos reproductivos, despojándonos del amor propio y centrándonos en el amor romántico.

El amor romántico, es ese amor que hemos conocido desde pequeñas, donde el príncipe azul salva a la princesa de dragones y brujas para hacerla feliz por toda la eternidad, donde no existen los límites para entregarnos a una otredad, una entrega total de cuerpo y alma al ser amado, en retribución hacia lo que ha hecho por nosotras, poniendo nuestra integridad a su disposición.

El amor todo lo puede

¿Cuántas mujeres han muerto por creer que sus femicidas podrían cambiar a través del amor y que ellas debían amarlos pese a los malos tratos, bajo esta idea casi dogmática?

Cuestionar nuestras relaciones amorosas, nos permite visibilizar la asimetría con la cual nos han enseñado amar, puesto que las mujeres estamos dispuestas a darlo todo por amor, mientras los hombres a través del sexismo violento o benevolente buscan darnos una constante protección, la cual deriva de una mirada patriarcal, donde las mujeres no somos capaces de cuidarnos solas y necesitamos de un otro que nos cuide y proteja.

Es por esto que se hace hincapié en la necesidad de retomar el concepto de amor propio, aprender a amarnos y valorarnos a nosotras mismas, lejos de las imposiciones del patriarcado y los roles de género establecidos. Ser capaces de poner los limites necesarios para respetar nuestros sentires/pensares de lo que es y no es el amor.

El amor romántico, hace tiempo dejó de ser la única forma de amar y por supuesto se han propuesto nuevas formas de amor, como el amor libre, que lleva como principal postulado el entender que no somos propiedad de un otro y que las relaciones sexo-afectivas no son el eje de la vida de cada sujeta o sujeto. O el amor compañero, un concepto que busca entender las relaciones amorosas como simétricas, libres de jerarquías y sentimientos de propiedad, basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad y generosidad según consigna Coral Herrera.

En tiempos de revuelta, amarnos es revolucionario, politizar nuestro amor, volverlo político y cuestionarlo, nos permitirá romper con las imposiciones del patriarcado y recordar siempre que lo personal es político.

Debemos ser conscientes del daño que nos ha hecho el amor romántico y las víctimas que este ha tenido, este 14 de febrero, debemos cuestionarlo todo, para que las estructuras patriarcales de amor puedan caer.

Solo amándonos a nosotras mismas, con la misma intensidad que imaginamos que tenemos que amar a otros, seremos seres libres.

Por un 14 de febrero menos romántico y más compañero.

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