[OPINIÓN] En el menú del estallido social hoy recomendamos: una memoria del olvido

Por Nicolás Soriano Mora

Excelente inicio de semana. Los adinerados defendiendo con toda valentía el mall de La Dehesa, Mario Aguilar atribuyéndose el liderazgo de la Mesa de Unidad Social y Mon Lafarte arriesgando demanda por parte de Carabineros.


Y es que en las últimas diez jornadas hemos tenido que ver de todo: la funa callejera al Frente Amplio que incluyó a Beatriz Sánchez; en CNN, Mónica Rincón sin poder decir al aire el nombre del perro “matapacos”; la diputada Leuquén metiéndole una boleta en la boca a la mesera que la atendió en un restaurante,  Kast defendiéndola y Lavín delatándola.

Por otro lado, Golborne pagando 11 millones por un fraude de más de 350 millones; Mañalich superándose a sí mismo y declarando: “Nuestro sistema de salud es uno de los mejores y más eficientes del planeta”; el ministro Espina afirmando que las FF.AA. tenían que defenderse del informe de Amnistía; Briones dando un aumento gradual en las pensiones que llegará al 50% a todos los mayores de 80 años para el 2021; Rubilar acusando a las barras bravas y a los narcos por estar detrás de las protestas sociales; Allamand recordándonos la posibilidad efectiva de volver a la constitución de 1980; Hutt reconociendo que “no le había tomado el peso” al horario de cierre del Metro de Santiago; Insulza increpado en la calle con un lienzo que decía “traidor”; y un meme falso que decía que Lucia Hiriart había muerto.

Mientras tanto, en Antofagasta vimos un atropello masivo por no bailar “el que baila pasa”; y en Talca, vimos explotar un balón de gas que dejó un hongo de fuego en el cielo y a un carro lanza agua chocar de frente con una micro de Carabineros. Un condecorado general de estos mismos, dijo que las protestas eran como el cáncer y Piñera para tranquilizarnos nos avisa que saldrán a la calle 2 mil 500 nuevos efectivos graduados anticipadamente.

Apropósito de sinceridad y frente a los anteriores hechos, es hora que construyamos una nueva memoria colectiva, una memoria que tenga como principal función el olvido. No para borrar estos recuerdos, sino que para construir unos nuevos.

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