Tras días de negación: Rozas confirmó que composición de perdigones no es la “declarada por el proveedor”

La presión por una respuesta fue ejercida desde diversos flancos,  llevando a Carabineros a ordenar suspender su uso durante todas las manifestaciones. Esto, luego de que un estudio emitido por la Universidad de Chile, arrojara que las municiones tenían solo un 20% de goma, la policía debió encargar un informe al Laboratorio de Criminalística de Carabineros, cuyo resultado marcó diferencias que no fueron detalladas por el general director de la institución.

El pasado 11 de noviembre, Mijail Bonito, asesor del Ministerio del Interior, fue uno de los encargados de representar al Estado de Chile ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que sesionó en Quito, Ecuador. En la oportunidad se refirió a los daños materiales ocasionados durante las protestas y también a los cuestionamientos por el uso de perdigones por parte de Carabineros, asegurando que “Carabineros de Chile no usa balines de acero”, apegándose a la versión oficial de que las municiones eran de goma.

Esta declaración marcaría un antecedente sobre el revuelo que causaría solo días después. Y es que la misma versión sobre el material de los balines fue replicada en innumerables ocasiones por Carabineros, quienes aseguraban que los perdigones eran de caucho.

Sin embargo, los cuestionamientos se hacían cada vez más recurrentes y fue un estudio de la Universidad de Chile el que comenzaría a sepultar la versión policial. Según los resultados del informe que fueron publicados la semana pasada, estos elementos antidisturbios solo tenían un 20% de goma, y “el 80% restante corresponde a otros compuestos”, entre ellos, sílice, sulfato de bario y plomo. 

El académico Rodrigo Palma, uno de los expertos que realizó la investigación, profundizó que “la sílice hace que aumente la dureza del material, y las partículas de plomo hace que aumente su peso (el peso está directamente relacionado con la energía cinética de los balines). Ambos efectos, dureza y energía, hacen que se aumente significativamente el daño que producen los balines. Son más parecidos a una piedra que a una bala de goma”.


Tras la aparición del documento, el pasado 17 de noviembre el general  director de Carabineros Mario Rozas, aseguraría que, de acuerdo a un análisis de Labocar, los perdigones son de goma. Aunque, adelantó que realizaría un análisis a un laboratorio externo y a una universidad extranjera.

Horas antes, la misma información fue reproducida por el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, que durante su participación en el programa Estado Nacional, replicaba que según un comunicado de Carabineros se “ratifica que están hechos de goma”. 

Sin embargo, ante los más de 200 casos de personas con lesiones oculares producto de los perdigones, sumados a otros manifestantes que resultaron heridos en diferentes partes de su cuerpo, la presión por despejar las dudas se hacía insostenible.

Finalmente, fue la noche de este martes 19 de noviembre, que durante un punto de prensa, Rozas admitió que existían diferencias en la composición de los perdigones, en comparación a la ficha técnica entregada por el proveedor.

“A partir de un informe emitido por una universidad del país, que daba cuenta de posibles discrepancias en la composición de los perdigones”,  y de un “informe del Laboratorio de Criminalística de Carabineros, que si bien no concuerda con las conclusiones del anterior estudio, también muestra diferencias con la composición declarada por el proveedor en su ficha técnica“.

Por lo mismo, y respondiendo a los informe, precisó que “como una conducta de prudencia se ha ordenado suspender el uso de esta munición no letal como herramienta antidisturbios. (…) Solo podrá ser utilizada, al igual que las armas de fuego, como una medida extrema exclusivamente para la legítima defensa cuando haya un peligro inminente de muerte“, dijo.

Y concluyó que “dicha restricción será evaluada una vez que tengamos en nuestro poder los resultados de los estudios complementarios que hemos solicitado en laboratorios de Chile y el extranjero, así como las certificadciones solicitadas al proveedor”.


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