[COLUMNA] Y ahora Evo

Ahora, la política nos cachetea con su complejidad organizada: el primer indio latinoamericano en ser Presidente, de igual forma tenía que cooperar. Renunció. Fue un Golpe de Estado concertado por la ultraderecha santacruceña. Lo traicionó el propio ego, da igual, la pregunta que se viene de inmediato es: ¿Y Piñera qué?.

 

POR: Nicolás Soriano Mora

Y ahora Evo. Cuando ya pensábamos haberlo visto todo: Di Mondo como ministro de Hacienda diciendo que “20 lucas” son un cambio de vida para quienes reciben la Pensión Básica Solidaria (PBS9; el ascenso del primer eco-héroe indiscutido, “Matapaco”; la resurrección Selknam, la aparición de “Pare-man”, “Lavaplatos-man”, abuelita ACAB, el lanzamiento de 26 metros. de una molotov.


La guerra láser contra el helicóptero de Carabineros, y a estos mismos, disparando dentro de un liceo de Educación Media a escolares. Conocimos su fracción civil, los nuevos Patria y Libertad del siglo XXI: “Los chalecos amarillos”; además de los saqueos y los balazos del neonazi en Reñaca. La continuidad de Mañalich.

Ahora, la política nos cachetea con su complejidad organizada: el primer indio latinoamericano en ser Presidente, de igual forma tenía que cooperar. Renunció. Fue un Golpe de Estado concertado por la ultraderecha santacruceña. Lo traicionó el propio ego, da igual, la pregunta que se viene de inmediato es: ¿Y Piñera qué?

Yo también reconozco haber sido de esa calaña de personas que ya no tenía esperanza en la gente de Chile y que el año 2019, pensaba, sería recordado como el “año del eclipse”. En septiembre todavía mis tontos amigos y yo, nos reíamos con los memes virales del momento: el gato blanco odioso, los de “la vistima”. Y a veces, todavía con los memes de Julio Iglesias.

Ahora la represión incluso llegó a los matinales de la telebasura. La Maldonado y Karol Dance están congelados, sacaron literalmente a Stingo de pantalla, se fue Nachito Gutiérrez. Realmente, como mucha gente, tampoco tengo idea de qué esperar para esta semana, cuando se cumple un mes de revuelta social y una nueva conmemoración por el asesinato de Catrillanca.

La cosa está muy rápida. El viernes fui a la marcha más grande a la que he asistido alguna vez en la vida y nada de eso salió por los medios de comunicación masivos. Sólo quienes fuimos el viernes 8 a la Plaza Italia, sabemos que hubo un mar humano brutalmente reprimido por los de siempre, completos psicópatas en la forma de hacer su trabajo y a la vez, unos inexpertos payasos a la hora de manejar sus propias armas. Lacrimógena que tiran, lacrimógena que se les devuelve.

Tal cual como me gané mi primer perdigón en la rodilla y un corte en la cabeza. Todas heridas que registré con mi propio teléfono y compartí con algunos contactos haciéndome el valiente, el mártir, o por absoluta soledad y pobreza interior. De vuelta, finalmente recibí muchas más fotos de perdigones incrustados en brazos, manos, espaldas, nalgas y muslos apaleados.

Y ahora Evo. Cuando ya pensábamos haberlo visto todo.

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