Puerto Octay es un pueblo al sur de Santiago

De frente al imponente volcán Osorno, a orillas del lago Llanquihue, se ubica Puerto Octay, una pequeña comuna de la región de Los Lagos que desde el 11 de septiembre se encuentra sin suministro de agua potable, debido a un derrame de diluyente en una planta administrada por la municipalidad. El Arrebato fue hasta el lugar para conocer en detalle la situación. Esto ocurrió.

Por Elías Miranda 

Mientras una decena de bandurrias vuelan por el techo de la Municipalidad de Puerto Octay, una fina lluvia cae sobre los hombros de tres militares que llenan un estanque de agua a las afueras del municipio, frente a la plaza principal de la ciudad. “Es indefinido todavía, pero se dice que a fin de mes”, responde una bombera ante la consulta por la reposición del suministro. Al caminar por la plaza, la desolación es total, solo un puñado de turistas camina por la calle de los restaurantes. Frente a ellos está Roberto, dueño de un local de artesanía: “Hemos salvado algo, a pesar de que haya venido muy poca gente. El corte de agua nos afectó”.

Desde que hace 12 días la municipalidad informara, que en un primer momento el derrame había sido de hidrocarburos, la emergencia sanitaria ha estado empañada por el revuelo dieciochero. Los cuestionamientos a la gestión municipal, quien administra la planta, no son para menos: la propia fiscal a cargo de la indagatoria, Leyla Chahín, informó que los estanques no tenían ningún tipo de vigilancia ni perímetro, y estaban “sin nada más que una garita con un candado que protegía un tambor de cloro”, declaró a Cooperativa.

La municipalidad ha gestionado la entrega de agua a los vecinos, quienes cada día hacen entrega de cuatro litros de agua embotellada a los lugareños, además de disponer estanques de agua por las calles de Villa Puerto Octay, la zona afectada por el corte del suministro básico.

En conversación con Danitza Ortiz, vocera de la Mesa Ciudadana por el Agua y Medio Ambiente de Puerto Octay, señaló que “la entrega de agua desde que se cortó el suministro el 11 de septiembre fue bastante rápida; sin embargo, lo que no fue tan rápido y todavía tiene falencias, es la comunicación y las vías de comunicación formal con las cuales se hace llegar la información a los vecinas y a los vecinos; acerca del corte del suministro, los planes para la limpieza de los ductos y la reposición del agua en el lugar”.

Cabe mencionar que días después del corte, las autoridades rectificaron la información, señalando que había sido diluyente lo que contaminó el agua de Puerto Octay. Es por esto, que la comunicación de parte de la municipalidad encabezada por María Ojeda (UDI) ha sido deficiente según relató Danitza.

“Todavía hay algo de confusión en la comuna. Dentro de la primera semana de cortado el suministro de agua, había poca trasparencia y claridad con respecto a la información. Y lo que buscamos es que el municipio sea más claro con respecto a cuál es el plan de contingencia, porque hasta ahora esa información no ha llegado a los vecinos y a las vecinas”. Nos explica que las instalaciones de la planta eran ilegal, tal como lo había declarado la fiscal días antes para la prensa.

Por el sector playa Raquel, cerca del mirador inaugurado hace no más de cuatro años, un estanque amarillo expulsa los pocos litros de agua que le va quedando, doña Herminda lleva un bidón de cinco litros que sostiene con su brazo izquierdo.

“Ya nos estamos acostumbrando a buscar agua a la calle y que vengan a recargar los camiones”, dice. Mientras camina a paso rápido, con el carisma sureño, habla que “los políticos solo se han preocupado de sacarse fotos en las fondas para que piensen que aquí no ha pasado nada”.

Tras la breve conversación, se detiene para abrocharse los zapatos en el instante en que un destello de luz aparece entre unas nubes grises. Con su mano indica que están haciendo dos fondas, una en la estación de bomberos y otra en el gimnasio de la comuna. La primera ya estaba comenzado a desarmarse, en tanto que la segunda, abría sus puertas pasadas las 20 horas. Constatando el gimnasio, un estanque verde abastece el establecimiento que goza de un silencio absoluto. Frente al lugar, un vecino sacude sus botas de lluvia, con un cigarro a punto de terminarse.

“En la mañana conversaba con uno de los viejos que vende empanadas ahí, me decía que llegaron puras personas de acá, ningún turista. Además, vienen las personas que no se les cortó el agua, los demás se quedan en sus casas. Imagínate, ya es más de una semana que nos tienen sin agua por culpa de la municipalidad”, explica. Desde la municipalidad comentaron que no podían atendernos.

Nubes negras comienzan a apoderarse del cielo de la comuna que tiene a 700 hogares sin el suministro vital y con un total de 2.800 afectados. Los visitantes comienzan a disiparse, la Plaza de Puerto Octay está desierta, solo lo acompaña el ruido del motor de un camión aljibe.

Los noticiarios ya comienzan a hablar de la “Operación Retorno”, miles de santiaguinos vuelven después de una semana extensa. Los octaynos echan leña al fuego al ritmo de un frío trepidante. Las últimas muestras para el estudio de agua son despachadas a la capital, $60 millones entregó la Subsecretaría de Desarrollo Regional para la limpieza de los ductos.

La lluvia desenfrenada cae sobre los techos. Ya son diez días sin agua, alguno que otro recuerdo llega a la memoria con lo ocurrido en julio de este año, cuando en Osorno se derramó petróleo. El camión aljibe comienza su recorrido, es hora de recargar los estanques vacíos.

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