¿Explotación legal?: lo que propone el gobierno con la Ley de Modernización Laboral

 

Esta semana, el gobierno anunció que le pondría suma urgencia a la discusión del proyecto de ley que busca aplicar una mayor “flexibilidad” en los horarios de las jornadas laborales. La idea, supuestamente, es permitirle a los trabajadores que puedan pactar libremente sus horas de trabajo, llegando incluso a poder tener tres días de fin de semana. Sin embargo, para muchos, el proyecto tiene letra chica…


Hace tres meses, el gobierno de Sebastián Piñera presentó un proyecto de ley que prometía “modernizar” los trabajos en Chile, pudiendo ahora flexibilizar las jornadas laborales, es decir, acomodando las horas de trabajo de manera libre, previo acuerdo con el empleador.

Sin embargo, nunca pensaría que, a los pocos meses, la diputada Camila Vallejo volviera a la carga con su proyecto de ley que busca derechamente bajar las horas de trabajo de 45 a 40 horas a la semana.

Este fue un fuerte golpe para el gobierno, pues aquella idea resultó siendo más popular que la suya y eso se vio reflejado en el amplio apoyo ciudadano en las encuestas.

Pero este jueves Piñera intentó reivindicarse y anunció que modificará su proyecto de ley, rebajando la jornada laboral semanal de 45 a 41 horas semanales. Algo que, para muchos, resultó inesperado.

EL PROBLEMA DE LA “FLEXIBILIZACIÓN”

Ahora, aunque las propuestas de jornadas laborales semanales de ambos proyectos parecieran estar casi igualadas, es importante considerar que Piñera mantiene la idea de la “flexibilización”.

Es ese aspecto el que genera rechazo por parte de la oposición, pues preocupa la extrema “libertad” que se propone para modificar las horas de trabajo de las personas.

Esto, porque, para los opositores, la idea de un trabajo sin control alguno podría llevar a la precarización y al abuso.

Principalmente, se critica que la flexibilidad deberá ser negociada de manera personal entre el empleado y el jefe, en una relación  asimétrica, en la que dificilmente el trabajador pueda imponer sus términos.

Según señaló la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), “esto debilita nuevamente a la parte más débil de la relación laboral, ya sea por la vía de imponer pactos individuales (difíciles de rechazar por parte del trabajador o trabajadora individualmente considerados), ya sea por la vía de excluir al sindicato de toda decisión en este ámbito”.

Para la CUT, lo preocupante es que esta flexibilidad que se propone es tan alta, que incluso se podría “acordar” trabajar hasta 12 horas al día, llegando a jornadas extenuantes que podrían generar problemas de salud para las personas.

Aunque el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg insiste en que el proyecto servirá para “adaptarse a la realidad de cada trabajador”, las criticas apuntan a que el proyecto de ley pareciera estar hecho a la medida de los empleadores y sus intereses.

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