Los crímenes de Renato Poblete: jesuitas confirman 22 víctimas y niegan encubrimiento

La investigación en contra del sacerdote se inició en enero de este año, cinco días antes de que Marcela Aranda rompiera el silencio y se hiciera pública la denuncia sobre los abusos que sufrió durante largo tiempo. Su caso se suma al de otras mujeres, atacadas sexualmente, dentro de un periodo de 48 años. Las indagatorias también arrojaron que Poblete, quien fuera uno de los símbolos del catolicismo chileno, mantuvo seis relaciones estables, cinco de ellas basadas en abusos.

La tarde de este 30 de Julio, a través de una conferencia de prensa, la Compañía de Jesús entregó los resultados de la indagatoria eclesial en contra del sacerdote Renato Poblete.

Según precisó el provincial jesuita, Cristián del Campo, el proceso encargado al abogado laico Waldo Bown, arrojó que el ex capellán del Hogar de Cristo abusó de 22 mujeres, cuatro de ellas menores de edad; también participó en al menos un aborto y mantuvo seis parejas estables, donde cinco de ellas se establecieron en base a violencia sexual.

Renato Poblete junto a la ex Presidenta Michelle Bachelet

La investigación fue abierta en enero de este año y debía establecer las circunstancias sobre la denuncia presentada por una mujer. Fue ella quien acusó por primera vez al cura de “presuntos abusos sexuales, de poder y de conciencia”. Todo esto, a través de la Comisión de Escucha, encargada por el arzobispo de Malta, Charles Scicluna.

Más tarde se conoció que la víctima era Marcela Aranda, académica de la Universidad de Chile y que los hechos ocurrieron cuando tenía 20 años, extendiéndose entre 1985 y 1993.

Fue su voz, la que permitió que las otras víctimas contaran su historia, dando paso a un informe lapidario, que envolvió de terror la figura de Poblete. Y es que, se confirmó que cometió estos abusos durante 48 años, entre 1960 y 2008.

Renato Poblete junto al ex Presidente Ricardo Lagos

En este sentido, del campo, en la lectura de los resultados, precisó que “dentro de las víctimas mencionadas, existen cuatro personas que eran menores de 18 años cuando ocurrieron los hechos denunciados. (…) 16 (casos) se refieren a abusos sexuales de mujeres mayores de edad, consistentes en un abordaje sexual inesperado y violento, en que intempestivamente se intenta besar y tocar a la víctima”.

Con ello, el provincial agregó que “entre 1960 y 2008, Renato Poblete Barth mantuvo seis relaciones estables en un periodo de tiempo (…) el investigador estima la existencia de aspectos abusivos en al menos cinco de ellas”.

ABORTO Y VIOLACIONES GRUPALES

En cuanto a las denuncias de Marcela Aranda, los jesuitas debieron reconocer que “todos los hechos descritos por ella han sido considerados plausibles y su relato creíble. En el caso de los abusos sexuales, estos han podido ser corroborados con otras evidencias, tales como patrones comunes de conducta del acusado y testigos que confirmaron la relación que existió entre la víctima y el indagado“.

Sebastián Piñera y Renato Poblete

“En el caso de los tres abortos denunciados, aún cuando no se conoció de otros casos que involucraran abortos, el investigador consideró que en al menos uno de ellos habría antecedentes que corroboran la participación de Renato Poblete“, dijo el provincial, agregando que “respecto de la denuncia de violaciones grupales, la investigación no conoció de otros casos de abusos o violaciones de carácter grupal ni encontró antecedentes que los pudieran corroborar”.

Ante esto y tras las declaraciones de Aranda, sobre que “estos hechos podrían considerar a otras personas, personas vivas, presentaremos estos antecedentes a la brevedad al Ministerio Público”, replicó del Campo.

Mary Rose Mcgill junto a Renato Poblete

“NO ACREDITÓ ENCUBRIMIENTO”

En conclusión, la Compañía de Jesús sostuvo que “esta investigación ha demostrado de manera contundente que Poblete Barth abusó de manera reiterada, grave y sistemática, amparado en el poder que le otorgaba su condición de sacerdote, en el dinero que manejó de manera personal y en el prestigio que su labor apostólica le otorgó durante sus años como sacerdote”.

Incluso, hablan de una “suerte de doble vida amparado en su imagen pública de persona de bien”. Y en esta misma línea, además de asegurar sentir “vergüenza” como organización, Cristián del Campo aseguró que el investigador “no acreditó encubrimiento tal como se conoce”, situación que sí es denunciada por las víctimas. De todos modos, se precisó que esta arista deberá se resuelta por la Fiscalía.

“No se encontró en ningún caso que un jesuita haya tomado conocimiento (…) ninguna víctima puso los antecedentes en jesuitas”.

Francisco Vidal, Renato Poblete, Benito Baranda y Daniel Fernández

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