Tristeza y orgullo: La Roja venció a Tailandia pero faltó un gol para clasificar a octavos

Francisca Lara tuvo el tercero, luego de que la árbitra cobrara un penal tras revisar una jugada en el VAR. La chilena pateó con fuerza, pero la pelota pegó en el travesaño. 

POR: Anemij Ariam

Tres goles debía marcar “La Roja” frente a Tailandia para lograr clasificar a los octavos de finales de la Copa Mundial Femenina que se juega en Francia.  El partido era definitorio para poder enfrentarse a Inglaterra el domingo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y la superioridad indiscutible de las jugadoras, el encuentro se cerró por 2 goles a 0, marcando un triunfo histórico para el fútbol femenino nacional, pero que no alcanzó para quedar dentro de los cuatro mejores terceros. 

Si bien, durante el primer tiempo La Roja se plantó en el campo asiático, los intentos por marcar no se concretaron, hasta el minuto 48, cuando la pelota entró en la red de Tailandia luego de un rebote en la arquera Boonsing.

En medio de varias jugadas que no lograron definirse, a los 79 apareció María José Urrutia, quien se abrió camino y de cabeza superó a la portera. Los gritos de la banca y de la hinchada no se hicieron esperar, pues solo quedaba anotar un gol para la clasificación. 

La oportunidad más clara llegó a los 84 minutos, cuando después de una jugada contra Urrutia, la árbitra ordenó revisar el VAR, dictando penal para Chile. Fue Francisca Lara la encargada de pegarle a la pelota, pero tras el pitazo que ordenó su ejecución, el balón golpeó de lleno el travesaño, rompiendo la ilusión de las chilenas. 

Aunque las llegadas al arco asiático se repitieron durante los minutos restantes, sumado al tiempo agregado, La Roja no logró convertir el tercero. Tras el pitido final, el llanto de Yanara Aedo y María José Urrutia se tomó la cancha, frente al rostro conmocionado de Francisca Lara.

Sin embargo, la hinchada ovacionó a las deportistas, quienes con este triunfo lograron abrir el camino a las próximas generaciones, en un deporte dominado por hombres, y que en Chile ha sido relegado. Pero el fervor de las jugadoras por convertirse en profesionales, acalló el prejuicio, llenando de significado esta Copa, que en pocas palabras es un verdadero acto de la autogestión.

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