La “Liga Antiprincesas” desde la mirada de una niña: la editorial que combate los estereotipos de género

Por Marsupial A.

En las calles de Buenos Aires es común verlos en kioscos, puestos de ferias y librerías de todo tipo. Se trata de la colección de libros de la Liga de Antiprincesas, creación especializada de la editorial Argentina Chimbote que desde su lanzamiento en 2015 también se ha introducido en Chile.

“Las antiprincesas son mujeres reales, de las que vemos todos los días. Luchadoras, soñadoras, con defectos y virtudes”, decía la autora de las producciones, Nadia Fink.

Junto al ilustrador Pitu Saa y el diseñador Martín Azcurra, han reescrito diferentes historias como la de Violeta Parra, Frida Khalo, Eduardo Galeano, Gilda, Julio Cortazar y “La Otra Caperucita Roja”. 

EN PRIMERA PERSONA

“La historia de una niña que es engañada por un animal que se hace pasar por su abuela se contó en todo el mundo a veces con distintos animales y otras con vestidos rojo en lugar de capas. Pero en todos esos cuentos había un hombre que derrotaba al animal”, comienza “La Otra Caperucita Roja”. “Y entonces las caperucitas del planeta entero estaban cansadas de esto, porque ellas eran iguales de valientes. Así decidieron escribir su propia historia”, continúa. 

Fue este último cuento, el que se ha convertido en uno de los relatos paralelos más significativos de la saga,  y es que modifica desde la base uno de los clásicos infantiles más recurrentes de la historia, pero esta vez desde la mirada de las mismas “caperucitas”.

En esta oportunidad, quisimos comprobar el efecto de un cuento en una de sus lectoras. Así fue como Antonia de 12 años, escribió una reseña de esta obra y del texto Liga de Antiprincesas “El Origen”,  comprobando en primera persona el mensaje y su significado implícito:

“Este libro es educativo porque relata historias de mujeres que hicieron un gran esfuerzo por destacar en una sociedad que en ese entonces estaba liderada por hombres. También les dice a los lectores que las princesas no siempre esperan el rescate, y pueden ser protagonistas. Eso incentiva especialmente a las niñas que pueden hacer más que sólo esperar en un castillo”. 

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