Silvita Federici en Valparaíso: de feminismos, huelga de mujeres y resistencia al capitalismo

Por Pía Bastidas Fuica

Bienvenidos/as a este espacio de reflexión. Quisiera señalar en primera instancia que no es mi intención convencer a nadie de nada, tan sólo aprovechar la oportunidad para producir textos (en un mundo que sólo quiere imágenes seductoras). La incomodidad y la ironía como una provocación a sentir/pensar ideas, contradicciones, subversiones y situaciones, algunas veces, increíbles y otras bastante cotidianas, intentarán ser la tónica de este texto, para no ser del todo aburrido. Comienzo. Como feminista recalcitrante me preparé con tiempo para asistir a la venida de la intelectual y activista connotada Silvia Federici, quien como muchas/os de Uds. Sabrán escribió “El Calibán y la Bruja”. Y además lanzó su libro “El Patriarcado del Salario, críticas feministas al marxismo”. Con ovarios de sobra la Silvita. En dicha venida al puerto la autora visitó diversos espacios feministas en la región. Personalmente tuve la oportunidad de participar de tres momentos, dos en el teatro municipal de Valparaíso y uno en el Centro Comunitario Casa Taller Violeta Parra[1]. Me atrevería a decir que sus aportes nos dejan bastantes tareas por hacer. Y a su vez, algo interesante de observar que dejará este texto; probablemente leído por nadie porque contiene más de 150 caracteres. Es que nos enrostró la tensión histórica y últimamente ni si quiera dialogante entre los diversos feminismos a los que adscribimos como mujeres o disidencias.  

 “Hay que pensar ¿Cómo reproducirnos sin pagar con nuestra vida? Hay que crear condiciones materiales para que si las mujeres queremos ser madres no nos cueste la vida.”

En el Teatro Municipal de Valparaíso se inició la visita a Chile de la académica feminista Silvia Federici, quien compartió escenario en esa instancia con dos mujeres Camila Rojas Diputada del Frente Amplio y una representante del Centro Interdisciplinarios de teoría social y subjetividad de la Universidad de Valparaíso. Quedando en evidencia durante toda la jornada descontento de parte de algunas asistentes respecto de la estrategia comunicacional de parte de la diputada y la institucionalidad a la cual representa. Este punto no es menor. Como feminista empedernida he compartido variados espacios con mujeres diversas, feministas de distintas banderas políticas e identidades, mujeres feministas que tampoco les gusta definirse con esa etiqueta, entre otras. Sin embargo, en esta instancia y dado la capacidad de convocatoria que tuvo Federici, fue una reunión feminista ampliada. Donde varios feminismos, incluso algunos enemistados se enfrentaron a compartir visiones y diferencias en relación a las luchas que cada cual aporta desde su trinchera.

Sobre el escenario Silvia habló de la necesidad de organizarnos como feministas hacia un paro de mujeres. Comentando la huelga de mujeres en Islandia en 1975, hecho que sirvió para  mostrar fuerza y “demostrar que sin nosotras nada se mueve”. Silvia propone el paro como  una meta de un proceso más amplio que conlleva la desnaturalización, visibilización y valorización del trabajo reproductivo realizado históricamente por las mujeres en la cultura occidental. Es importante que a través del diseño de un programa articulado entre todas las feministas y mujeres en general (que vivenciamos opresiones a nivel del trabajo reproductivo de la sociedad) definamos estrategias para cambiar las diferencias existentes entre mujeres y hombres, entre mujeres y Estado; y entre mujeres y capitalismo/neoliberalismo. Aportando diversas iniciativas para llegar al día del paro.

En este proceso es importante comprender y juntar luchas existentes, tales como: la lucha contra el extractivismo (mercantilización de la naturaleza), la lucha contra la educación no sexista (mercantilización del conocimiento), las luchas barriales (vivienda, urbanismo, situación habitacional, gentrificación, Etc.). Lograr re-pensar por qué el movimiento hoy no logra hacerse masivo, observando los factores que imposibilitan a las mujeres movilizarse. Se plantea el levantamiento de condiciones para el paro de mujeres, que identifiquen formas de organización capaces de liberar los tiempos de las mujeres. En el neoliberalismo actual somos quienes mayormente nos encontramos “encarceladas” en las casas, o en los trabajos precarizados (productivo/reproductivo). Silvia menciona la organización de mujeres en las ollas comunes en la dictadura de Pinochet, la lucha de las mujeres en la población La Victoria en la Región Metropolitana, como ejemplo de una politización de lo cotidiano y a la vez resistencia al capitalismo. El proceso previo al paro busca re-valorizar el trabajo reproductivo que realizan las mujeres para el funcionamiento del sistema.

Incluso evidencia que las mismas feministas hemos conceptualizado como degradante el trabajo reproductivo, aportando de esa manera a su desvalorización e invisibilización. Es importante dejar de naturalizar (verlo como intrínseco de las mujeres) y mistificar (pensar que a través de él hay sólo amor y entrega por otro/a) el trabajo reproductivo. Hay que observar nuevas formas de subvertir la economía, levantar experiencias que vayan hacia el cooperativismo, “que las mujeres comprendamos que juntas, en colaboración somos más fuertes.” Es importante que se remunere el trabajo doméstico “basta de darle trabajo no pagado a los capitalistas”, “que nos paguen lo que hacemos para mostrar que ya somos explotadas. No solamente son los hombres los que producen trabajo, nosotras también”. “Todos los empleadores han usado nuestro trabajo, rechazamos conseguir autonomía explotándonos con más trabajo.”

Además es importante encontrar puntos de inflexión en las luchas propiamente feministas tales como el aborto y la lucha contra los feminicidios (o la violencia contra las mujeres), la cual es absolutamente estructural. Silvia es enfática al momento de referir que en la estructura capitalista “el hombre tiene el poder del salario,” a través del cual disciplina el trabajo doméstico, “detrás del marido hay un Estado, el marido representa la policía, es el primer policía de la mujer, el control.” No está bien presentar la violencia como una patología o un abuso de poder de un hombre en especial, en donde se individualiza o personaliza la problemática. La violencia contra las mujeres está en las raíces de la estructura capitalista: en las formas de dominación y represión propias del capitalismo. Provocando represión de mujeres defensoras de la tierra, represión de las mujeres vendedoras en la calle. Violencia en la cama, en la casa, etc. El poder económico de los hombres les da poder en lo doméstico. Cuando las mujeres entran al mundo productivo, y el hombre pierde poder económico pretenden recuperar su poder a través de la violencia.

Los feminismos debieran preguntarse ¿Qué necesitamos hacer para crear una sociedad donde la reproducción/producción genere bienestar? Desde allí, comenta la importancia de mirar a mujeres indígenas y rurales, involucradas en las luchas por la erradicación de los extractivismos, ya que las ataca directamente en la función social que les ha sido asignada como es la alimentación, los cuidados de los humanos/as y la naturaleza (trabajo reproductivo). Ellas han tenido un papel fundamental en la elaboración de una estrategia capitalista porque señalan que “la naturaleza es parte de nuestro cuerpo, si nos contaminan el agua, nos envenenamos.” Y señala que “las mujeres rurales dado que están al tanto de la reproducción de la vida, son las agentes que perciben con antelación los cambios o avances del capitalismo. Las afecciones y las afectividades, los cuidados, la reproducción en general como parte importante de una revolución”. Comenzar a re-significar el concepto de revolución por revoluciones también es parte de comprender los movimientos político-sociales actuales.

FEMINISMOS CONTEMPORÁNEOS

Además se tocaron temas que para los feminismos contemporáneos generan ciertos ruidos como la defensa de Silvia por comprender la mal llamada prostitución como trabajo sexual, el avance del fascismo en América Latina y estrategias para unificar las diferencias feministas.

Bajo el primer punto menciona que el capitalismo se ha encargado de hacernos creer que la sexualidad de las mujeres se adscribe a dos moldes, la mujer buena y la mujer mala. La mujer buena, es ama de casa que se desvive por los otros, en donde menciona “al matrimonio como una forma de prostitución institucionalizada”. Y por otro lado, la mujer mala que lucra con el cuerpo. Aquella visión ha sido útil para invisibilizar el trabajo doméstico disfrazado de amoroso, haciéndolo gratuitamente. Y cierra con “somos abolicionistas de todos los trabajos de explotación”, el vender el intelecto, la fuerza obrera, la sexualidad, servir a una empresa, etc. Son formas de prostitución.

 

En relación al avance del fascismo en América Latina, introduce con la importancia de tener una mirada de los contextos históricos-políticos-social-económico y menciona que en EE.UU hubo 8 años de gobierno de Obama, en donde se pensó “al fin un presidente afrodescendiente, en el país más racista de todos”. Durante todo ese tiempo el neoliberalismo no hizo más que sostenerse y potenciarse en el tiempo. En consiguiente pregunta “¿Qué es el fascismo? es el capitalismo que deja caer su máscara.” Los otros dicen que no, se levantan otros discursos, más progresistas, pero igual están matándonos. En el gobierno de Obama se mantuvieron e incrementaron recursos para la guerra, se deportaron a más migrantes que en el gobierno de Bush. Federici termina con la frase “construir desde abajo es la única manera posible”, a través de la articulación, forma de organización e infraestructura comunitarias.

Respecto del último punto refiere la importancia de crear formas de organización autónomas, divisiones feministas necesarias para sentir la seguridad de participar. Mujeres racializadas, mujeres blancas, mujeres lesbianas, mujeres indígenas, etc. Deben estar en igualdad de condiciones para conversar, dialogar y crear formas de resistencias según sus diversas problemáticas. No perdiendo la capacidad de articularse con otras. Hay que distanciarse del Estado, el Estado está en todo, en nuestra cama, en la casa, en lo público. “Cuando las mujeres están en situación de poder y en espacios de izquierda, no logran creatividad, es importante el espacio autónomo para echar a volar la creatividad, y pensar los problemas y soluciones que necesitamos”. Silvia menciona que no hay que gastar tiempo en educar a compañeros.

Respecto de lo último quisiera agregar lo compleja que es la relación feminismos y mujeres feministas en partidos de izquierda, generando bastantes quiebres o nudos hoy en día para la organización de un movimiento más sólido. Ahora bien, como feministas si queremos avanzar hacia un paro con un programa estratégico. Si queremos levantar iniciativas de economías alternativas, que logren transformar las relaciones de reproducción contra el capitalismo, debemos de trabajar en conjunto. Esta labor es de largo aliento, y las batallas son bastantes. ¿Por qué desgastarnos en pelear contra compañeras? No digo que reivindiquemos el feminismo neoliberal. Pero sí que seamos capaces de articularnos, respetando nuestras autonomías. Si vamos a cuestionar la institucionalidad ¿Por qué solo nos parece mal que como mediadora esté una diputada, y no una universidad o académicas que trabajan para universidades que encubren acosadores? Si no estamos de acuerdo con las compañeras que militan en partidos o movimientos sociales de izquierda, porque pensamos que no sacamos nada en el Estado, entonces seamos tan duras con todas las mujeres que validan a través de su fuerza de trabajo el neoliberalismo. Pero eso no es posible, porque nos quedaríamos sin compañeras. Me parece que es sumamente obvio discrepar, sobre todo con las raíces históricas de los feminismos en cuanto a la relación con el Estado. Pero ojo compañeras, porque los enemigos son muchos, y nosotras somos potentes, pero no tantas.

Quizás soy muy ilusa, incluso romántica, pero me interesa ver a más compañeras feministas en todos los espacios que buscan resistir al patriarcado, e incidir en transformaciones de las vidas de otras mujeres en pos de la politización de la vida cotidiana. Estoy harta que la organización política masiva pertenezca al mundo de los hombres donde solamente se valorizan las cualidades masculinas. Quiero que tanto la política de abajo como la de arriba; y que más temprano que tarde desaparezca esa sectorización, de manera dialógica y dialéctica se vuelvan feministas, en el sentido planteado por Federici: revalorizando la reproducción social, generando formas y estrategias que permitan acabar con el neoliberalismo destructor de la naturaleza y de los cuerpos feminizados. Validando las afectividades, la empatía, la solidaridad, la cooperación y colectivización del poder. Silvia refiere que el Estado tiene el monopolio de la violencia y claramente sí, pero por delante hay que tener una utopía y visualizar la construcción de un Estado o varios Estados feministas promotores de autogobernanzas y horizontalidad humana y no-humana. Las revoluciones a pequeña escala me parecen maravillosas, pero mi ambición y sentido de justicia feminista quiere que los feminicidios no sean una realidad para ninguna mujer más, independiente del acceso a la justicia, a redes feministas, Etc. Quiero que todas tengamos la opción de decidir si queremos ser madres o no serlo, y que esa decisión no dependa solamente del círculo de amigas o de la familia de la cual provengo. Las luchas deben seguirse dando contra el patriarcado y el neoliberalismo, pero no contra compañeras que compartimos sentidos comunes y disponemos de ciertos tiempos que otras no tienen, tales como tomarse un fin de semana feriado o una tarde después de una jornada laboral intensa para escuchar y aprender de Silvia Federici. ¡Estamos todas en la misma compañeras, a construir estrategias! ¡Abajo el patriarcado que va a caer, que va a caer! 

[1] Las actividades se realizaron el sábado 03 de noviembre a las 10.00 AM “El paro como camino para generar una estrategia de lucha”. El sábado 03 de noviembre 18.00 PM “Encuentro de organizaciones de mujeres con Silvia”, y el lunes 05 de noviembre a las 18.00 Hrs. “Lanzamiento de libro, el patriarcado del salario, críticas feministas al marxismo”.

 

 

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